¿Producir para beneficio de todos
o solo de unos pocos,
de aquellos que trabajan
o de sus parásitos?
¿Quién decide a qué dedicar
los medios de producción?
Las respuestas son la clave
de este caotico redil
de tan bellas etiquetas.
Nos estafan con la publicidad
y con sus necesidades artificiales,
nos venden insatisfacción
al por mayor
para consumirnos al por menor,
y hasta nuestros mas intimos recovecos
oníricos y eróticos
metálicos y teleológicos
de animal racional sin razon de ser
sufren de obsolescencia programada.
jueves, 13 de enero de 2011
Obsolescencia programada
Publicado por
JL F
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