A veces llueven meteoritos en mi pecho
desde lugares antes invisibles
en la cartografia de mi piel.
Suenan lenguajes que aceleran mi pulso
con su origen científico desconocido
pero que nacen de tu boca.
A veces aparecen soles cuyos rayos
encienden una hoguera en mi corazon
que ilumina tus ojos.
Se llena de lunas la noche de mi soledad
y en mi cielo hasta ahora desierto
crecen las flores de Iliria.
lunes, 3 de diciembre de 2007
Flores de Iliria
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario